miércoles, 10 de agosto de 2011

Quiero más de ti.


+ Quiero más. 
- Ya sé lo que es querer más. Yo inventé ese concepto. La cuestión es cuánto más. 
+ Quiero el cuento de hadas. 

miércoles, 3 de agosto de 2011

¿Gritas o lloras?

Dicen que a través de las palabras el dolor se hace más llevadero. ¿Pero qué haces cuando todo lo que quieres, todo lo que necesitas, todo tu mundo, se viene abajo? Que se hace en ese momento .. ¿cómo reaccionas? ¿Gritas o lloras? ¿Qué haces cuando tu vida carece de sentido? Piensas, reflexionas, sabes que le quieres, pero que nada es como antes, que necesitas respirar, evadirte del mundo. Un segundo de tranquilidad nada más. Sentirte bien por una vez en tu vida. Quieres que él siga queriéndote como antes, confiando en ti, como tú lo haces en él. Sabes que quieres pasar el resto de tu vida con esa persona, pero llega un momento en el que no sabes como seguir, como afrontar la situación, es en ese entonces cuando te das cuenta de que ya da igual que te caigas y te levantes, que luches, que pelees contra viento y marea, todo eso ya no importa el dolor no se va, siempre va a estar ahí.

martes, 26 de julio de 2011

Para siempre.


- Yo te prometo un para siempre, ¿tú me lo prometes?
+ Eso es demasiado tiempo, todo se puede torcer y podemos acabar odiándonos.
- Bueno, aunque te odie, si me necesitas, iré.
+ No lo creo... Si me odias no me querrás ver.
- Pues cierro los ojos.
+ No me querrás oír...
- Pues no te dejaré hablar.
+ ¿Entonces?
- Te abrazaré y te diré... ¿Te acuerdas de aquella tarde que te prometí un para siempre? Lo decía en serio.

sábado, 18 de junio de 2011

Serás un hombre afortunado.


-Ella no dice "te quiero" como una persona normal. Ella se ríe, mueve la cabeza, pone una pequeña sonrisa y dice: "eres idiota".
+¿"Eres idiota"?
-Sí, si te llama idiota eres un hombre afortunado.

miércoles, 8 de junio de 2011

No escogí enamorarme de ti.


Yo no escogí enamorarme de ti, pero la primera vez que te besé nuestros dientes se rozaron por una milésima de segundo... y fue increíble. La hora exacta de ese beso eran las doce y diez, quité la pila del reloj, para que se quedase la hora detenida para siempre. Parada. El minuto exacto en el que me besaste está metido en un reloj, para siempre. Ya nunca sé que hora es, pero me da igual. Y desde entonces miro constantemente el reloj..